lunes, 11 de abril de 2011

E-dentity

E-dentity: electronic identity/ identidad electrónica



Definición del aparato: consta de dos partes, el emisor y el receptor. El emisor sería un tatuaje electrónico imborrable, indoloro e invisible situado en la parte interior de la muñeca (de manera que si nos lo queremos quitar sea arriesgado para nuestra vida). Podemos elegir entre varios modelos. El receptor puede ser un smartphone que lleve la aplicación o un sencillo lector de información digital. Es importante saber que los dos elementos deben estar cerca, casi pegados para poder funcionar de manera que sepamos cuando se está leyendo la información y se respete nuestra privacidad y seguridad jurídica.


Qué información incluye: los datos del registro civil (nombre, apellidos, fecha y lugar de nacimiento, dirección, estado civil); los datos de hacienda; información sanitaria (nuestra historia clínica) y nuestros antecedentes penales o datos administrativos como multas de tráfico, deudas con el ayuntamiento, etc.



Quién puede acceder a la información: los organismos públicos que nos lo soliciten (como hacen ahora con el DNI), la policía, los del Samur en caso de emergencia, los médicos. Se contempla la posibilidad de que para determinados usos como por ejemplo fichar en una empresa, pagar con la tarjetaVisa o abonos de trnsporte público, los receptores solo puedan leer la información relacionada exclusivamente con nuestra identidad.


También se nos ocurre la posibilidad de que las cámaras que graban en la calle o los bancos, comercios, etc pudiesen acceder a los datos básicos (nº de identificación, nombre, fecha y lugar de nacimiento y dirección); esto tendría dos connotaciones, una positiva y otra negativa. La positiva es lo sencillo que resultaría identificar a un ladrón, agresor sexual, etc y la negativa, que las tiendas (que deberían como ahora avisar de que estamos siendo grabados) tendrían un enorme y accesible base de datos con todos nuestros gustos y hábitos.




Versión privada de este servicio: en este caso solicitaríamos el tatuaje para tener aquellos datos que queremos que sean visibles para nuestro día a día: por ejemplo nombre, apellidos y número de identificación; datos médicos que sea necesario saber en caso de emergencia y que no sea el Samur sino un particular el que nos atienda; para los niños en los colegios, sobre todo,  para niños con problemas de alergias o cualquier otro problema médico importante como epilepsias. Podría incluir nuestro curriculum o un informe de vida laboral; personas de contacto en caso de emergencia o en el caso de los niños si se pierden. También se podría aplicar a los niños como dispositivo de alarma si se aleja de nosotros más de unos metros o si se pone en contacto con el agua. Podrían llevar un localizador GPS que sólo yo activaría en caso de necesidad médica o de violencia doméstica, por ejemplo.



Ventajas: toda la información unida; no se pierde como el DNI, no se puede falsificar, nos permite dar datos que pueden salvarnos la vida o encontrar a un niño perdido en tiempo record, a un anciano, a un delincuente o a un demente.

Problemas jurídico-éticos: excesivo control por parte del Estado; la lectura sin consentimiento; hasta donde podemos controlar a nuestros hijos y obligarles a tatuarse, que la información que damos libremente a veces se utilice en nuestra contra (marginación por problemas médicos); que se utilicen los datos públicos de forma fraudulenta y sea más fácil su acceso al reunir en un solo aparato toda la información que actualmente está dispersa.

lunes, 14 de marzo de 2011

En la literatura

El pesimismo, al cual tenemos tanto derecho como al entusiasmo y al optimismo, se deja ver en esas miradas sombrías que a menudo son fruto del vértigo que provoca asomarse a las ventanas que abrimos sobre el Universo. Da miedo no conocer los límites, sin embargo nos empeñamos en saltarlos; así ha funcionado el hombre siempre en su relación con la ciencia.
Mary Shelley reflexiona en su Frankenstein sobre la osadía del hombre que se erige como creador de vida. La autora explica cómo surgió la idea del argumento de su relato, fruto de una especie de apuesta entre varios escritores que pasaban un verano en Suiza: Lord Byron, Mary y su esposo Shelley, conversaban una noche sobre ciencia y filosofía y decidieron escribir un relato cada uno, inspirado en esas  divagaciones.
“Lord Byron y Shelley tuvieron muchas y prolongadas conversaciones, de las cuales yo era devota pero casi muda participante. Durante una de ellas se habló de diversas doctrinas filosóficas y, entre otras, de la naturaleza del principio de la vida y de las posibilidades de que llegue a ser descubierto y dado a conocer. Hablaron de los experimentos del Doctor Darwin, no de lo que hizo en realidad o dijo haber hecho, tema mucho más adecuado a mis propósitos. Asegurábase  que había guardado un trozo de fideo en una caja de vidrio hasta que, por algún medio  extraordinario, empezó a moverse con movimiento voluntario. En medio de todo, no se proporcionaría así la vida;  tal vez fuera posible reanimar un cadáver y el galvanismo había dado prueba de ello; quizá las diversas partes de una criatura pudieran ser fabricadas, reunidas y provistas del calor de la vida”.  


















Este mismo entusiasmo del siglo XIX por la ciencia, mezclado con cierta expectación, no exento de miedo en algunos , se conserva hoy en el hombre que vive ya  inmerso en la cultura digital. Realmente es asombroso el  alcance de la tecnología en la vida del hombre, y por eso es un buen caldo de cultivo para opiniones  reaccionarias  que creen ver al monstruo de Frankenstein en cada nuevo avance. Un ejemplo es la actitud de la iglesia católica sobre los nuevos medios digitales de los que dice  que  los nuevos lenguajes que se están desarrollando en la comunicación digital, que determinan «una capacidad más intuitiva y emotiva que analítica y una distinta organización lógica del pensamiento y de la relación la realidad, privilegiando a menudo la imagen y los enlaces hipertextuales”.




Flashes de la Iglesia.- Al recibir ayer a los participantes en la Plenaria del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Benedicto XVI los ha alentado, según ha informado Radio Vaticano, a profundizar en la ‘cultura digital’, estimulando y sosteniendo la reflexión para una mayor concientización en lo que respecta a los desafíos que se presentan para la comunidad eclesial y civil, con una exhortación a impulsar los valores espirituales para promover una comunicación verdaderamente humana, el diálogo y a la responsabilidad y nunca el engaño y la seducción lingüística, la incomunicabilidad y la violencia.

El Papa ha recordando su Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año, cuyo lema es «Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital» y que se celebrará el, 5 de junio 2011, siendo el domingo anterior a Pentecostés.

Haciendo hincapié en «la amplia transformación en el campo de los medios de comunicación, que dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy», y señalando que se está desarrollando un nuevo modo de ‘aprender’ y de ‘pensar’, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión, Benedicto XVI ha reflexionado hoy sobre los nuevos lenguajes que se están desarrollando en la comunicación digital, que determinan «una capacidad más intuitiva y emotiva que analítica y una distinta organización lógica del pensamiento y de la relación la realidad, privilegiando a menudo la imagen y los enlaces hipertextuales».

Ante los riesgos «de pérdida de interioridad, de superficialidad en vivir las relaciones humanas, de la fuga en la emotividad, del que prevalezca la opinión más convincente por encima de la verdad», que son «consecuencia de una incapacidad de vivir con plenitud y de manera auténtica el sentido de las innovaciones», el Papa ha hecho hincapié en la urgencia de reflexionar sobre los lenguajes de las nuevas tecnologías:

«El punto de partida es la Revelación misma, que nos testimonia cómo Dios haya comunicado sus maravillas precisamente en el lenguaje y en la experiencia real de los hombres, ‘según la cultura propia de cada época’ – dice la Gaudium et spes- , hasta la plena manifestación de sí mismo en el Hijo Encarnado. La fe siempre penetra, enriquece, exalta y vivifica la cultura. Y ésta a su vez, se hace vehículo de la fe, a la cual ofrece el lenguaje para pensar y expresarse. Es necesario pues volverse atentos escuchadores de los lenguajes de los hombres de nuestro tiempo, para estar atentos a la obra de Dios en el mundo».


Sin embargo el hombre busca perfeccionarse y consigue, mirando el mundo al que pertenece, conocerlo y dominarlo, y en esto reside la grandeza de su empeño, aunque en principio resulte turbador lo que parece un desafío a la naturaleza. La idea de perpetuarse, prolongarse en el tiempo, permanecer, es sin duda un desafío a lo natural y lo biológico, pero el hombre sueña con la posibilidad. Desde el retrato en un lienzo, pasando por la fotografía y la película hasta la posibilidad que ya existe de grabar cada momento de la vida para vencer el paso del tiempo…crear memorias alternativas.
En la novela de Adolfo Bioy Casares La Invención de Morel, escrita en 1940, el protagonista llega a una isla remota, huyendo de la justicia, y observa cada día escenas de la vida de personas que ya no están en realidad, se enamora perdidamente de Faustine, que solo es una imagen del pasado, pero que parece vivir  junto a otras personas, en un verano que se prolonga. Todo se produce a través de una máquina que logra grabar la vida y proyectarla en otro tiempo. El patético deseo final del personaje es que en un futuro alguien invente un artefacto capaz de reunir las presencias disgregadas y poder entrar en la vida de Faustine.



miércoles, 9 de marzo de 2011

El mismo mundo, distinta mirada

Mi propuesta es plantear estas tres reflexiones como objeto de discusión:

- La tecnología no ha creado un mundo nuevo, el mundo es tal cual; lo que si cambia es la posibilidad de la mirada, una nueva mirada múltiple permite contemplar y contemplarnos desde todas las perspectivas posibles.
- En apariencia, contando de antemano con que no podemos aun ver nuestra época con la distancia necesaria para analizarla, el hombre ha vuelto a un concepto antropocéntrico en esta era tecnológica. Como en el Renacimiento, el hombre está encantado de conocerse y se celebra a sí mismo elevándose como creador de vida; es lo que cada uno de los acontecimientos tecnológicos que estamos conociendo sugieren: son creaciones vitales, que prolongan al hombre más allá de su finitud.
- Tendemos a temer o celebrar apresuradamente cualquier cosa que la tecnología ofrece. Rápidamente juzgamos, y casi siempre con corto criterio, si es, o no, útil, peligrosa, banal o nociva para el hombre la tecnología. ¿Son oportunos tales planteamientos, o sería conveniente aguardar a que las innovaciones estén más sólidamente asentadas en nuestra vida para juzgarlas?

martes, 8 de marzo de 2011

Otra mirada sobre el mundo

Múltiples ejemplos en la literatura y el cine muestran la doble perspectiva que la evolución tecnológica suscita en el hombre: por un lado la desconfianza, que procede en gran parte de la sospecha de que el poder se sirve de ella, se apropia de los logros y los utiliza para sus fines. La sospecha no es infundada, solo habría que recordar la carrera armamentística de la 2ª Guerra Mundial.
El pesimismo se gestó entonces, en uno de los más vergonzosos episodios de la historia de la humanidad. Los intelectuales de la época reflejan el sentimiento catastrofista y desconfiado que la sociedad había desarrollado. Orwell escribe 1984, en el año 48, después del golpe que significa la guerra.
En el film Code 46, del director Michael Winterbottom, encuentro el ejemplo de un futuro muy próximo, continuista, en el que la ciencia se ha adaptado al servicio del  poder: los recuerdos pueden ser borrados y la genética gobierna las relaciones humanas. Sin embargo, nada ha podido hacer por preservar el entorno del hombre, ninguna contribución al bienestar de la mayoría.
Http://www.rtve.es/mediateca/videos/20081020/tres14-cine-ciencia-codigo-borrado-memoria/319924.shtml